sábado, 29 de diciembre de 2007

El tiempo

Como Buenos Aires es borgiana (mucho más que Borges porteño) y éste es un blog sobre la ciudad, aprovechamos sus palabras para recibir el nuevo año.

Final de año

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

Jorge Luis Borges, Fervor de Buenos Aires, 1923.

1 comentario:

entretanto dijo...

Muy bueno, Flor del Irupé. Y que tengan un gran 2008.